Hay
algunos que se tienen que enfrentar a
lusers en su trabajo. Yo no trabajo con nada relacionado con la informática, pero ya he tenido tiempo suficiente para encontrarme a lusers. Y no me refiero solo a gente que no sabe encender un PC, o hacer tal cosa con Word (que también me han tocado), me refiero a gente que no sabe manejar el Mundo Real™. Vale, técnicamente no son lusers, pero yo me lo tomo desde el punto de vista que el Mundo Real™ es un
SO, y las personas somos usuarios del mismo. Así pues, me quedo contento diciendo que hay mucho luser suelto.
Yo, personalmente, no me considero un luser (aunque tenga mis puntazos a veces, como todos hemos tenido), sino más bien un
BMFH (un
BOFH no soy, por lo dicho, no trabajo con la informática). Y es que hay gente que supera con creces mi imaginación.
Porque, coño, a veces basta con mirar un poquito a tu al rededor y prestar atención a los pequeños (o descomunalmente grandes) detalles.
El sábado sin ir más lejos, estaba trabajando tranquilamente cuando veo que por la esquina del pasillo empieza a asomar una nube de confusión. Al rato, la nube ocupó toda mi visión, y cuando desapareció había detrás una mujer de mediana edad.
— Hola, buenos días, ¿en qué puedo atenderla? —con una sonrisa amable, como te han enseñado.
Se queda mirando todo el puesto. Nada, tú no contestes aunque sea un "hola", si total, yo aquí sólo soy un poste mal puesto.
— Oye... ¿aquí servís bocadillos?
No me jodas. Dos días que llevo currando en el Burriquín y ya me tiene que tocar la tonta. Se me llenó la mente de imágenes de La Panadería, cuando venía gente pidiéndome "una barra de media coción pero tostada".
— Ermh... Lo siento, aquí sólo servimos en pan de hamburguesa.
— Ah, ya, ya, ¿pero bocadillos no servís?
Anda, un déjà vu.
— No, lo siento, aquí solo servimos hamburguesa, la tiene si quiere de pollo.
— Aah, ya, ya, ¿y no tenéis nada que no sea hamburguesa?
Me pregunto si habrá visto el logo de Burguer King que llevo en la gorra. Y en el cinturón. Y que brilla en cinco logos luminosos bajo el mostrador que tengo enfrente. O que encima de nuestras cabezas brilla con letras bien grandes.
Le dije que lo sentía, pero que no. El pollo tampoco pareció convencerla. Se fue con cara de "a dónde voy yo ahora". Estuve a punto de señalarle el Bocatta, pero me la imaginé preguntándoles por hamburguesas y prefirí librarles de eso.
También, comprendo a la pobre mujer, las empresas, que ponen unos nombres muy raros. Bocatta, Burguer King, ¡así nadie podría imaginar qué es lo que venden esos sitios!